La Caída

Pequeño comentario a una película en cartelera: La Caída

La lógica del fascismo: el absurdo

El que escribe no es un crítico de cine, inclusive porque asiste a este medio unas dos veces al año.

Sin embargo, se trata de dar una opinión, sobre una cinta que refleja la culminación y fracaso de un hecho que produjo más de 40 millones de muertos. La película gira alrededor de los últimos días de Hitler y sus acompañantes en un sótano (bunker) próximos a ser tomados por el ejército ruso.

El partido nacional socialista alemán, dirigido por Hitler, actuando como los representantes del pueblo, se erigieron como sus conductores para llevarlos a un futuro mejor. Por falta de mercados donde colocar sus mercancías, la burguesía y el gobierno del partido nazi, en nombre de ese pueblo, lanzaron al país a la guerra y al exterminio de pueblos. Luego al fracasar, Hitler ya derrotado, argumenta en sus últimos días que la culpa es del mismo pueblo, debido a los errores cometidos y por no estar a la altura de su líder por lo tanto no importa que sufran y mueran unos cientos de miles mas para pagar su equivocación, no la de los dirigentes. Es decir el pueblo es el que paga siempre, ellos tiene la culpa de sus males no los dirigentes e impostores.

Algunos esquematismos que pudieran ser mas bien simbolismos, son colaterales y no desvirtúan el eje central. El fracaso, la locura del fracaso y su mayor degeneración.

Algunos críticos de la cinta, que siempre quieren enmendar la plana, aun en la genialidad, no aceptan, que entre los personajes exista uno "bueno" entre los nazis. Solo en el otro bando, el de los aliados occidentales capitalista puede permitirse uno o casi todos buenos o normales, olvidando que de este lado fueron y siguen siendo tan malos y a veces peores que los otros, los fascistas reconocidos. Porque estos, los aliados fueron cómplices en la locura y el negocio la explotación capitalista que nunca fue abandonado como fin para ningún bando, inclusive muchas empresas de los países aliados se enriquecieron aun mas aprovechando la guerra sin determinar de cual bando era su cliente.

Por ultimo y quizás hoy más importante, los métodos o argumentos de un degenerado, como Hitler, ante su fracaso no se diferencian mucho de los actuales escuálidos. Hace poco Salas Römer, ex gobernador de Carabobo, en una rueda de prensa dominical decía que ante los extremos que se había llegado, era necesario un baño de sangre, como la solución para el país, por supuesto el baño de sangre es sangre del pueblo, para él eso no importa con tal de volver al poder.

Published in Opción Obrera, Junio 2006, No. 9