La izquierda en el actual contexto político venezolano

Nos escriben:

Una Opinión desde San Cristóbal
Saludos compañeros de Opción Obrera, a continuación envío artículo de opinión que les he preparado.

 

*La izquierda en el actual contexto político venezolano*

 

Para comprender la situación política y social en Venezuela, se debe comprender que efectivamente hay un escenario de lucha de clases, no desde 1998 para acá, como algunos pudiesen pensar, sino desde nuestra propia existencia como nación. Primero fue un escenario feudal colonial, luego en un escenario semifeudal con gobiernos liberales a medias y mucha tiranía contra los explotados y en nuestros días en un contexto de capitalismo dependiente bajo dominación imperial que no ha tenido ninguna variación significativa en la última década.

El gobierno del presidente Chávez, se ha planteado un cambio en este sentido, pero lamentablemente vemos que a pesar de una retórica socialista de un evidente vacío ideológico que le dé seriedad al planteamiento, (Socialismo es Cristo, socialismo es Zamora, socialismo es ser pobre porque ser rico es malo, socialismo es poner a los soldados a vender frutas, en fin, en Venezuela pareciera que socialismo es lo que Chávez diga que es socialismo), y unas acciones propias de un régimen neoliberal (sistema de contratados en la administración pública, tercerización laboral, ausencia de un sistema de seguridad social apropiado, la vivienda extremadamente cara y manejada por el sector privado, esfuerzos encaminados a acabar con la autonomía sindical, entre otros aspectos; combinados con una marcha hacia el capitalismo de estado a través de la estatización de empresas pagando jugosísimas cantidades de dinero a sus propietarios, represalias contra dirigentes sindicales honestos y revolucionarios y una búsqueda de extender y afianzar más su propio poder.

Por otra parte tenemos una oposición mafiosa, procedente de los corrompidos y neoliberales gobiernos del pasado y de sectores comprometidos con oscuros intereses nacionales y trasnacionales que solo quieren el poder para rematar el estado venezolano a precio de gallina flaca y para desplegar una represión brutal contra todo aquel que se oponga. Una oposición dirigida y financiada desde el imperialismo.

Esta situación nos pone en una encrucijada, una parte de la izquierda prefirió reducir su programa en la frase: "ordene mi comandante en jefe" e incorporarse al partido virtual, PSUV, otro sector prefirió mantener su identidad y su programa respaldando incondicionalmente al gobierno, el Partido Comunista de Venezuela, PCV y el otro simplemente mantiene sus siglas pero se limita a obedecer y respaldar para evitar que algunos de sus integrantes se les caigan jugosos negocios y cuotas burocráticas en el gobierno, el PPT. Pero esta no es toda la izquierda venezolana, tengo la convicción de que en Venezuela hay un amplio sector de izquierda, crítico, revolucionario, progresista que en este momento se encuentra más o menos pasmado en medio de la polarización, viendo como lo que tenemos en el país, dista mucho de ser el objetivo estratégico por el cual hemos luchado, pero que tampoco queremos que la derecha pro imperialista se haga con el poder para repetir la experiencia traumática de otros países como Chile o Polonia donde un régimen ultraderechista retardatario hoy gobierna y persigue brutalmente a la izquierda y la República Checa, donde otro gobierno neofascista llegó al extremo de ilegalizar el marxismo como corriente de pensamiento.

Una de las grandes deficiencias de este proceso, es que la vanguardia no es la clase trabajadora, sino en primera instancia un individuo y junto a él un estamento militar reaccionario (retirado y activo) junto a una camarilla civil mayoritariamente oportunista y ambiciosa.

La principal inspiración, es el modelo estalinista cubano, que con todo el respeto que pueda merecer la revolución cubana por su firmeza ante el imperialismo norteamericano, no es justamente el modelo más idóneo para nosotros. Allá, una fuerza guerrillera se hizo con el poder y ha gobernado durante décadas, el proletariado industrial cubano poca o ninguna participación determinante ha tenido para la construcción del socialismo, en primer término por su escaso desarrollo para el momento que se produjo la revolución (1959) y en segundo término porque la dirección del proceso reposó durante cuatro décadas en el mando de un solo hombre y la obediencia de sus subalternos que se envejecieron en el poder.

Eso ha comprometido su situación actual. De hecho hoy día Cuba se debate entre la restauración capitalista gradual a manos de la burocracia estalinista del PCC o la misma restauración de manos de la ultraderecha de Miami; el mismo esquema policial de la isla ha impedido el surgimiento de una corriente obrera revolucionaria que pueda ser alternativa.

El siguiente fragmento, citado del Editorial de Opción Obrera Nro. 1 describe de forma muy correcta y acertada la situación venezolana: *"Los problemas del atraso del país, desarrollo del agro y una real diversificación de la industria de acuerdo las necesidades del país están sin hacer. Es mas, la solución permanente de un reclamo por mas elemental, es imposible, lo que alcanzamos de una forma por otro lado se nos escapa, ellos todavía manejan la economía. Ante esto se deja entrever una sola salida ante la vorágine capitalista, la existencia de nuestra organización y la lucha con nuestros propios métodos hasta alcanzar como clase social el gobierno de los trabajadores y esto se logra creando un partido político de los trabajadores"*

El capital trasnacional controla la economía venezolana y eso ocurre porque como país no tenemos capacidad productiva ni para satisfacer nuestras propias necesidades, dependemos de forma impresionante de las importaciones y hasta ahora eso se puede mantener gracias al petróleo y sus altos precios.

Paradójicamente mientras el país necesita viviendas sociales, rubros agrícolas, productos de la industria pesada, etc. hay una gran masa se trabajadores cesantes, muchos de ellos jóvenes y eso no se soluciona con la fórmula neoliberal de abolir derechos históricos de los trabajadores para "promover la inversión" con su carga de más precariedad laboral, eso se soluciona con una economía planificada y centralizada que de respuestas al pueblo desde un estado revolucionario de los trabajadores.

Pedro M. Goldstein