Sobre la Autonomía Unviersitaria

Las 5 universidades autónomas se han convertido en centros de difusión del pensamiento de la derecha como consecuencia del abandono de los mismos por la izquierda o los sectores progresistas. La autonomía universitaria no puede concebirse como un fetiche que deba ser apoyado per se. La organización de las masas (sean estas de trabajadores, sociales, de estudiantes, de los oprimidos) no puede ser regimentada por un papel ni desconocer las organizaciones tradicionales de los mismos. Si queremos democratizar efectivamente las universidades se debe plantear la democratización del cogobierno no solo aumentar sus electores, y generar la participación directa del pueblo en su seno.

La situación actual de las universidades autónomas es una consecuencia de la bonanza financiera que vivimos, y del abandono de las posiciones verdaderamente revolucionarias de las organizaciones de izquierda al integrarse al clientelismo que permite el gobierno universitario. No es nuevo ese clientelismo. Lo que si es nuevo es su disponibilidad presupuestaria que hasta los 90 siempre fue exigua. La misma escasez hacía que las luchas por un mejor presupuesto aglutinara sectores diversos entre las fuerzas vivas de la universidad enfrentándolas a los gobiernos de turno hasta que Chavez llega al poder. Como paliativo a la escasez y al manejo descontrolado e inauditable del presupuesto por las autoridades centrales o de facultades, comenzaron a surgir tentativas de generar recursos propios de forma anárquica por parte de grupos de investigación profesorales, asociaciones “convenientes” con empresas nacionales o extranjeras por parte de escuelas de la universidad, ingreso selectivo de estudiantes por medio de pruebas de aptitud y cursos propedeúticos a nivel de las facultades, o hasta la producción de insumos o productos desde ciertos institutos de investigación con capacidad industrial para hacerlos con el visto bueno de las autoridades de los consejos universitarios. Dependiendo de donde se generaba el ingreso extra, se generaban las posiciones clientelares y de poder, fundamentalmente porque escapaban aún más de los controles internos. La derecha supo copar mejor estas intensiones de mercadear la universidad que la izquierda que siempre se quedó enmarcada en el academicismo de sus integrantes. Hasta este mercadeo se veía como un paso progresivo porque la universidad estaba dando pasos ciertos hacia la “integración con la sociedad”, bandera que la izquierda siempre denunció que no hacía. Pero no denunció que tales negocios por obtener ingresos extras nunca fueron sometidos al escrutinio de los organismos contralores de la propia universidad. Y hubiera sido oportunista hacerlo ya que dentro de las mismas facultades y escuelas donde la izquierda mantenía el control no lo hacían ni con el propio presupuesto formal asignado.

La autonomía universitaria siempre ha sido un planteamiento que la izquierda ha defendido, fundamentalmente cuando lograron copar los puestos de poder. Soy de los que cree que la autonomía universitaria debe ser apoyada en estos momentos, pero para de su mismo seno eliminarla. ¿Cuándo hacerlo? Cuando el socialismo verdadero se implante (no en esta perversa democracia burguesa aliada de los capitales criollos o imperiales) en pos de una verdadera economía planificada y en función de las necesidades del paíss. ¿Para qué querer autonomía del colectivo socialista? La autonomía es necesaria frente a la burguesía y el imperialismo que quiere imponerse en la lucha de clases frente a los explotados, y ese debe ser el papel de rescate que debe asumir el movimiento revolucionario de estudiantes, profesores y trabajadores, que en gran medida ha sido puesto en bandeja de plata a los reaccionarios de la universidad. Y ha sido de esta forma al desviar con soluciones tuteladas (UNEFA y UBV) las necesidades de educación superior de las grandes mayorías a pesar de que el propio CNU les asignaba a las universidades autónomas tanto el estudiante privilegiado de los colegios privados como un presupuesto conveniente en los casi nueve años del gobierno de Chavez. El derecho de los excluidos tradicionalmente debe hacerse hacia estas universidades como a las nuevas. Plantearse la autonomía es plantearse la eliminación de la selectividad de los nuevos estudiantes. Y ante la tradicional escasez para suplir las necesidades insatisfechas (transporte, comedores, bibliotecas, aulas de clase convenientes, profesores académicamente aptos, espacios culturales, etc) que la burguesía pretende reducir a una mínima expresión para producir un graduado alienado y apto a sus intereses, las organizaciones gremiales deben retomar como suyas dentro de las propias universidades tradicionales exigiendo cuentas claras en el manejo presupuestario y que los fondos, tanto los asignados por el CNU como los de origen propio, sean revertidos en solventar estas necesidades.
Los gremios deben ser recuperadas para sus miembros y no como furgón de cola de las autoridades, no pueden ser regimentadas pues su consecuencia elimina su independencia. Es la movilización de las masas con una vanguardia y un programa políticamente revolucionario que pueda tener sentido lograr la consecución de los objetivos planteados, la retoma de centros de estudiantes y FCU. Si no tenemos mayoría en los centros de estudiantes ¿cómo vamos a ganarnos a los estudiantes hacia un consejo de ellos y hacer mayoría? Esto aplica de igual modo con los sindicatos y los consejos obreros. Los sindicatos en su accionar conllevan a la independencia de clase frente a los patronos y la burguesía. Si nos planteamos el socialismo sin explotadores ni burócratas no podemos aceptar su regimentación de ninguna forma.

El cogobierno universitario debe ser replanteado. Ante el clientelismo, el ocultamiento del manejo presupuestario y de los fondos propios, y las mafias dentro de la universidad los revolucionarios nos planteamos la democracia del poder, no basta democratizar la elección de los que van a detentarlo. La lucha por un cogobierno paritario de profesores, estudiantes y trabajadores dentro de la autonomía universitaria es revolucionario e involucra un mejor control del destino de la universidad. El poder no puede ser ejercido solamente por los profesores, inclusive peor aun hoy, cuando son los más reaccionarios de la comunidad universitaria. El cogobierno paritario de los miembros de la comunidad y la participación del pueblo conjuntamente democratiza ciertamente el poder y permite atender las necesidades insatisfechas de cada sector. El cogobierno paritario es una bandera de lucha por la movilización con posiciones verdaderamente socialistas. Su conquista es con el accionar de las masas movilizadas y no por decreto. Su consecuencia es poner a la universidad al servicio de los explotados y oprimidos