Hay que construir el partido de los trabajadores

Todo los intentos llamados pluralistas han sido inoperantes para darle solución a los problemas en toda América Latina y por aquí vamos igualitos

Los partidos tradicionales en la IV República se agotaron en su capacidad de continuar engañando. Luego del levantamiento popular del 89 debido a la crisis generada por los ajustes económicos de la política pro FMI de Carlos Andres Perez, las diferentes  respuestas particulares no se elevaron para reconocimiento de las masas a excepción de un sector militar, que precisamente por tener disponibilidad de las armas se presentó como alternativa política. Luego, sin embargo, para encausar el descontento nacional se requirió de una organización que aglutinara a parte de la vanguardia. A eso se le llama un partido político, que los militares no pueden sustituir. Los orígenes, ya sea  MBR o MVR, fueron necesarios para  confluir en la organización de las masas a lo largo de todo el país y dirigir la mayoría de  los organismos del gobierno.
En razón de esto, el militarismo no pudo ni puede dar por si solo la ideología que influya a los explotados que son la mayoría del país, para esto se necesita de consignas socializantes que le lleguen al pueblo. Este tipo de socialismo militar o cívico militar, no es nuevo en América ni en otras latitudes, siempre se tuvo que adjetivar el tipo de socialismo que dicen promover, esto con la ayuda, por supuesto, de intelectuales en las diferentes áreas que también promueven un socialismo que muchos llaman plural y donde se esconden también toda gama de camaleones. En fin, les es funcional a toda esa fauna que utiliza todas las variantes de socialismo reformista o utópico que se enreda dentro del capitalismo y les da su sustento sin las incomodidades y los riesgos de la autentica lucha revolucionaria.

Y ahora que sera del PSUV

Muchos  llamados socialistas, incluidos algunos trotkystas se fueron a inclinar hacia el Socialismo al PSUV, organización promovida por el gobierno con todo y empresarios. En cuestión de pocos meses, tuvo coordinadores, promotores, fechas, cantidades, espacios, tribunal disciplinario y explotadores, también se decretó no marxista, y certificó que la clase obrera no es el sujeto de la revolución. Todo esto para limitar el debate antes de nacer, no así a los discursos de Chávez. Este PSUV es especial para los que controlan el poder, como aparato es stalinismo del más puro y le viene como anillo al dedo. Ahora les toca discutir como fracasó el llamado al voto, todavía los problemas de los trabajadores estarán pospuestos, hasta  nuevo aviso.